La accesibilidad en los comercios

La accesibilidad debería ser posible en todos los establecimientos públicos. No solo se trata de una obligación legal sino que además es una oportunidad de negocio.

Eliminando las barreras arquitectónicas atraemos a un público con diferentes necesidades y además mejoramos la imagen de marca a la cual le estamos aportando unos valores que la sitúan como una empresa comprometida y socialmente responsable.

Para conseguirlo, el establecimiento debe atender a una serie de elementos esenciales para cualquier comercio y también a las necesidades más específicas según el sector. Para las zonas exteriores  es necesaria la señalización de la fachada y del escaparate. En el interior es imprescindible un buen acceso al local, cuidar de la iluminación, del posicionamiento y disposición de los diferentes muebles, cuidar de los desniveles y también de los materiales de los suelos (evitando superficies que resbalen) y la colocación de las barandillas. Además de las alturas para las estanterías o los probadores, por ejemplo. Tener en cuenta todos estos elementos permitirá crear un espacio confortable y accesible para todas las personas.

No significa que al incluir estas medidas la empresa invierta una gran cantidad de dinero. Se puede optar por soluciones sencillas y prácticas. Sobretodo a la hora de la primera fase del proyecto en el que se deben detallar todos estos aspectos antes de realizar las obras.

Igualmente, debemos incluir soluciones para el desplazamiento de los individuos, es decir, ascensores, elevadoras de pequeño recorrido, etc… que mejoren la accesibilidad a  nuestro establecimiento.

 

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