El uniforme. Identidad emocional.

El uniforme no es algo que pase desapercibido. Cuando vemos una persona por la calle vestida con uniforme nos provoca una reacción. Sea cual sea siempre pasa. El uniforme tiene y transmite personalidad propia.

Durante nuestro día a día vemos una gran variedad de uniformes. Nos cruzamos con niños que van a la escuela, con el mensajero, el barrendero, el que nos vende el pan cada mañana, los cajeros del supermercado, la maquinista del tren que nos lleva al trabajo, el policía que regula el tráfico, el recepcionista de la empresa donde trabajamos y muchos más que si te fijas podrías mencionar en una larga lista.

Existen múltiples razones por las que llevamos uniforme tales como, la higiene, Imagen de empresa, sin embargo el uniforme esconde un simbolismo que todos experimentamos al verlo sin apenas darnos cuenta. Es la sensación que nos provoca como comentábamos antes. La lógica social nos pide saber en todo momento quiénes somos dentro de la comunidad.

El uniforme ayuda a codificar y a diferenciar a distintos colectivos de un vistazo. Este ha pasado de ser simplemente ropa de trabajo a ser parte de la imagen corporativa y la estrategia de una empresa. El uniforme es una herramienta de comunicación de la empresa. Por eso elegir un uniforme de trabajo no es tan fácil como parece. Debe transmitir sensaciones y valores que la empresa a la que representa quiera transmitir. El  trabajador se convierte en publicidad de la empresa.

 

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